¿Cuál tratamiento es el más adecuado?

Dependerá de las características clínicas, efectos secundarios y expectativas del paciente.

Si se trata de un paciente portador de un cáncer de alto riesgo, lo más recomendable es realizar una prostatectomía radical. En este escenario es necesario conocer lo más exactamente posible los parámetros patológicos, como por ejemplo el compromiso de ganglios linfáticos o una invasión extraprostática para poder planificar un tratamiento complementario adecuado.

Si se trata de un cáncer de bajo riesgo o intermedio, donde uno de los factores primordiales es la conservación de la potencia sexual, el tratamiento más recomendado es la braquiterapia de baja tasa.

¿Cuáles son los efectos secundarios de cada tratamiento?

En el seguimiento activo no existen efectos secundarios. Sin embargo, frecuentemente existe un alto nivel de ansiedad al constatar la presencia de un cáncer que potencialmente podría convertirse en un tumor invasivo.

En la prostatectomía radical es la disminución de la potencia sexual y la incontinencia urinaria.

En la radioterapia externa es el decaimiento y las molestias intestinales.

En la braquiterapia de baja tasa es la dificultad miccional transitoria.

¿Cuándo se puede volver a trabajar y hacer una vida normal?

Con la cirugía tradicional (prostatectomía radical) se necesitan cerca de 4 semanas para volver a realizar una vida normal.

Con la radioterapia externa se requiere entre 7 y 8 semanas. Se puede hacer una vida normal entre las sesiones, siempre y cuando la fatiga que se produce durante el tratamiento no sea tan invalidante.

Con la braquiterapia de baja tasa se puede retomar la actividad normal en 1 o 2 días después del procedimiento.

¿Cuánto tiempo dura cada tratamiento?

La prostatectomía radical tiene una duración entre 2 a 4 horas. El paciente es hospitalizado de 3 a 5 días y regresa a casa con una sonda urinaria por 10 días.

La radioterapia externa tiene una duración entre 7 a 8 semanas, con sesiones que duran aproximadamente 15 minutos.

La braquiterapia de baja tasa tiene una duración aproximada de 1 hora. Esta técnica de colocación de semillas es realizada de forma ambulatoria y el paciente regresa a su casa después de recuperarse de la anestesia. Algunos pacientes pueden pernoctar en la clínica y ser dados de alta a la mañana siguiente.

¿Cuál es la probabilidad de que el cáncer reaparezca en un futuro?

Con la braquiterapia de baja tasa para un cáncer de bajo riesgo la probabilidad de reaparición de la enfermedad es entre 2 a 10% a los 10 años. Con la prostatectomía radical es entre 10 a 25% a los 10 años, y con la radioterapia externa es entre un 20 a 30% a los 10 años.

¿Para qué pacientes es ideal la braquiterapia de baja tasa?

La braquiterapia de baja tasa es ideal para pacientes con cáncer prostático localizado que requieren un tratamiento mínimamente invasivo, el cual ofrece además menor posibilidad de impotencia sexual e incontinencia urinaria.

Con las herramientas de diagnóstico de hoy en día, se puede estimar con una certeza de más del 95% si el tumor está localizado.

¿Cómo se realiza el implante de semillas radioactivas en la braquiterapia de baja tasa?

Antes del implante se realiza una ecografía a través del recto. Ésta permite estudiar el volumen, forma y posición de la próstata, así como de los órganos adyacentes (Pre-plan).

Con esta información se realiza la dosimetría, técnica que permite determinar la cantidad de semillas que se necesitarán y su localización de acuerdo al tamaño y forma de la próstata.

Durante el implante, y bajo anestesia, se punciona la próstata con agujas especiales cargadas con las semillas. Al mismo tiempo, se utiliza un equipo de ecografía transrectal que permite visualizar la próstata y las agujas, depositando las semillas de yodo radiactivo en el sitio exacto. Generalmente se colocan entre 100 a 120 semillas, según el tamaño de la próstata.